Lo que he aprendido en diez días de hospital

Por fin estamos en casa después de diez días (y sus noches) en el hospital con la pequeña, durante los cuales nos han pasado muchas cosas y he conocido muchas historias que me han hecho recordar la suerte que tengo y darme cuenta de qué es lo que de verdad importa
 
En esas noches tan largas en las que sientes un silencio pesado, con los pitidos de fondo de los monitores, las alarmas de los goteros y los pasos de las enfermeras, yo pensaba “Universo: yo ya sabía que era afortunada, no me hace falta venir aquí para recordarlo…Mensaje recibido, mándame mañana a casa, por favor”.
 
Pero la historia no funciona así: la vida te cambia en un instante y no te avisa, no te pregunta si te viene bien traerte sustos ahora, no consulta tu agenda para ver si tienes algo importante esa semana…viene y punto.
 
Y en los momentos críticos, cuando las cosas están serias, no hay espacio para otras cosas, todo queda en un segundo plano (y es un lujo ser emprendedora en estos momentos, la verdad). Pero el tiempo va pasando, y es 100% responsabilidad tuya lo que haces con lo que te pasa. Y tienes dos opciones: seguir hecha un ovillo sobre tí misma pensando “¿pero por qué a mí?” o espabilarte y empezar a decirte “es lo que hay y lo voy a llevar lo mejor posible”, ¿con cuál te quedas? 😉
 
El hecho de frenar y parar en seco me ha ayudado en muchos sentidos, y la verdad es que me siento afortunada por ello.
 
Uno de los aprendizajes más importantes tiene que ver con el tiempo: yo tengo (o tenía, hasta hace unos días) una lucha constante CONTRA el tiempo. Sentía como si se me escapase , como si tuviese al lado un cronómetro en modo “cuenta atrás” y eso me hacía sentir angustiada porque cada minuto que se me escapaba era una pérdida total… Y te confieso que he leído un montón sobre gestión del tiempo, sobre productividad, sobre aprovechamiento de mi agenda…pero nada de ello me servía y ahora soy consciente de que la razón está en mi mentalidad sobre el tiempo.
 
Ahora sé que el tiempo no es algo “que tengo que gestionar porque se me escapa”, que no es un obstáculo ni soy peor emprendedora por no dedicar a mi proyecto todas las horas que me gustaría. Ahora veo el tiempo como un regalo, como algo que tengo hoy, aquí y ahora, y que voy a aprovechar y disfrutar a tope….pero sin angustias ni tragedias.
 
Porque todo lo que tengo es aquí y ahora. Y es mucho, créeme. Y si las cosas no salen como esperaba, si el día que había escrito en mi agenda y el “día real” no se parecen en nada, no es una derrota porque mañana será una nueva hoja en blanco, una nueva oportunidad para disfrutar y para dedicarlo a lo que de verdad importa, a lo que es importante para mí.
 
Y para ello, me ha ayudado un montón ponerme a SIMPLIFICAR a tope, ¡es casi lo primero que he hecho al llegar a casa! Desde mi mesa de trabajo, a lo que llevo en mi bolso, mi agenda, lo que “se supone que tengo que hacer” o mis armarios.
 
Cuanto más sencillo, más ligera voy y mejor me siento, ¡te lo recomiendo!!! 
 
Y ahora estoy enfocada en simplificar mi proyecto, mis objetivos y mis tareas para las próximas semanas, ¡¡¡estoy encantada de la vida!!!
 
¿Te pasa a tí también? ¿Tienes ganas de simplificar y hacer cambios en tu vida y en tu negocio ahora que llega la primavera? ¡Te leo en los comentarios! 😉
1 Comentario
  • Eva
    Colgado a las 06:10h, 12 abril Responder

    Gracias Raquel, cierto es cuestión de simplificar y de mentalidad. A mi estos días me llegan mensajes similares sobre este tema y en ello estoy. Cuándo hay tantas ganas de hacer y avanzar sin darnos cuenta nos enredamos con demasiadas tareas cada día… Y sí nos enfocamos en una cada vez? Así cuando menos nos demos cuenta habremos avanzado y además sin presión por lo que se avanza más. Como dice Suzanne Powell. ¿ Tienes HOY lo que necesitas para,hacer lo que tienes que hacer HOY? Entonces eres rico… Volver a la mentalidad de abundancia y no de escasez. Gracias por el post y me alegro de que todo haya ido bien 😘

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