¿Tienes poco tiempo? ¡Aprovéchalo! Es tu entrenamiento

Una de las cosas que más me ayudan en el día a día de mi proyecto es aprovechar a tope el tiempo, es uno de los logros de este año del que más orgullosa me siento y el que me permite conseguir poco a poco los resultados que me propongo. Poco a poco voy sumando y, aunque mi escenario de trabajo no suele ser “el ideal”, he encontrado la manera de sacar el máximo partido al tiempo del que dispongo, ¡y ver que lo voy consiguiendo me anima a seguir adelante!

Pero te prometo que no siempre ha sido así: he pasado mucho, mucho tiempo frustrada porque sentía que no avanzaba, soñaba con que los días tuvieran 100  horas, me econtraba agotada física y mentalmente, y cuando hablaba conmigo misma el ánimo era bajo, casi por los suelos… Además de la frustración, estaba la desilusión personal, ¿dónde estaba eso que tanto me había imaginado? Yo que soñaba con una mesa despejada, mi musiquita, un tiempo para mí y para mi proyecto, trabajando súper enfocada, con mil ideas en mi cabeza, oliendo a “tea & lemongrass”…¿quién me contó que tenía que visualizarlo para poder lograrlo? Sentía que había “comprado la moto” de algo que no era capaz de hacer, al menos en mi caso, con dos chiquitajas cerca y amenazas de virus y ausencias en la guardería cada dos por tres.

Y lo peor de todo, es que me veía a mí misma como una emprendedora “de segunda división”, porque no podía dedicar todas las energías que quería a mi proyecto, ¿en serio me tenía que resignar a esa situación?

 

Para empezar a salir de esa situación que tanto me estaba desgastando, empecé por aplicar sentido práctico y por dejar de echarme sermones. Empecé a cambiar los reproches y de poner el foco en lo que no había conseguido hacer por  frases de este estilo: “Ok, estas son mis cartas y en esta situación me toca jugar hoy, voy a ver cómo puedo sacarle el máximo partido ahora, con lo que tengo”.

Empecé a celebrar mis logros: no hace falta esperar a brindar con champagne rosé cuando logras algo grande, el mayor logro en un día en el que todo se desbarajusta puede ser lograr escribir el asunto de un mail, ¡y tienes que celebrarlo!

También aprendí a marcar más y mejor mis límites: si ahora solamente tengo un rato para concentrarme (que no sé ni cuánto va a durar), y a menos que sea una emergencia, nada de llamadas, whatsapp, mails…. También aprendí a ponerme límites a mí misma: si ahora solamente tengo 30 minutos, ¡no los puedo gastar viendo IG ni pinterest ni hablando con una amiga!

¿Lo mejor de todo? Esta forma de trabajar es un entrenamiento, y cuando te animas a tí misma a aprovechar esos ratillos, cada día los aprovechas más y cuando llegue un día mejor (que te prometo que llegará), estarás enfocada e irás como un cohete. Palabrita de emprendedora que ha estado muy desesperada.

¿Necesitas ayuda con tu propia organización del tiempo? No dudes en escribirme para charlar sobre ello, estaré encantada de trabajar contigo mano a mano, de forma totalmente personalizada para conseguir que seas súper productiva y logres tus resultados cuanto antes mientras disfrutas de esta maravillosa aventura que es el emprendimiento 💙

 

1 Comentario
  • Eva Ortega Abad
    Colgado a las 18:19h, 12 diciembre Responder

    Gracias!

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