Tres tips para dejar de sentirte una emprendedora poco exitosa

No descubro la fórmula de la coca cola si te cuento que la visión que tienes sobre tí misma es una parte muy importante de tu emprendimiento. Y si llevas un tiempo en esta aventura, habrás descubierto que en el día a día van surgiendo situaciones que se acumulan y que influyen negativamente sobre la imagen que tienes sobre tí como profesional.
 
Desde las dudas constantes sobre lo que vas a lanzar y sobre lo incierto de los resultados, hasta el hecho de no haber logrado lo que esperabas, o la sensación de que hay técnicas y estrategias que parece que funcionan a todo el mundo menos a tí. Y así contado parece “poca cosa”, pero todos estos pensamientos están dentro de una cabecita que suele estar cansada física, mental y emocionalmente…. Porque la vida real de la emprendedora no siempre es idílica, las cosas no siempre fluyen y el “rollo zen” (al menos en mi caso) no está siempre presente.
 
Cuando todas esas ideas, emociones y circunstancias se acumulan, lo más natural es que te veas a tí misma como una emprendedora “cero triunfadora”, con un montón de cosas a las que no llegas y con poca capacidad de sacarlas adelante, y mucha menos posibilidad de poner en marcha ideas nuevas. La mochila pesa, todo se pone cuesta arriba y avanzar es casi una misión imposible….
 
Te entiendo con toda mi alma porque yo he estado ahí: angustiada por todas las cosas importantes a las que no llego, desgastada por todas las cosas que parece que se alinean en mi contra y, en definitiva, desbordada.
 
Y con esta visión sobre mí misma, con la camiseta de “creo que no voy a ser capaz”, es muy complicado mantener el foco, ser productiva y conseguir resultados. Si te pones a trabajar con el “runrún” de “lo estoy haciendo fatal”, o “las cosas no funcionan por mi culpa”, y la conversación contigo misma está llena de “debería” y de “tengo que”, entonces ha llegado el momento de parar, templar y tomarte un café contigo misma. AHORA MISMO.
 
Tienes la posibilidad, la capacidad, y la responsabilidad de dar la vuelta a esa situación tú solita. Porque tú eliges en dónde pones tu foco, hacia dónde apunta tu mirada, en qué te quieres concentrar. ¡Y ya sabes que aquello en lo que te enfocas es en lo que mejoras!
 
Empieza a olvidarte ya mismo de “lo estoy haciendo fatal” y del “es culpa mía”. Seguro que hay muchas cosas que puedes cambiar, mejorar y hacer de otra manera, pero vas a seguir siendo emprendedora durante una buena temporada y vas a seguir teniendo la oportunidad de corregir cosas. Mañana mismo es un día genial para ello, pero hoy te toca darte cuenta de lo que estás haciendo bien, de que has logrado miles de cosas que nunca habrías imaginado y de que en tu día a día hay un montón de cosas que funcionan y que merecen la pena.
 
Así que aquí va mi primer consejo: sal de casa, busca una terraza chula, pídete algo rico y ponte a escribir lo que sí funciona en tu vida (personal y profesional), lo que te mola de ser emprendedora y lo que has conseguido ya (por pequeño o sencillo que te parezca, todo suma). Pon el foco en lo bueno, en lo que te hace sentirte orgullosa de tí misma y de lo que haces, y en lo que carga tus pilas, ¿no me digas que no te sientes mejor? Pues a por ello!! Mañana o pasado tendrás la posibilidad de cambiar los que desees, pero con una visión sobre tí misma mucho más positiva, con una imagen de tí que “te suma” y que también suma a tu proyecto.
 
Y de aquí sale mi segundo consejo: es fundamental que seas consciente de cómo te hablas a tí misma!! Empieza a cambiar el “uff, qué mal, debería haber hecho tal cosa hace dos días y no llego, lo estoy haciendo fatal” por “tengo por delante una mañana genial, la voy a aprovechar a tope y me voy a enfocar en ….”. Añade el TODAVÍA a tus ideas, “no lo he conseguido….todavía” y escribe una nueva frase que te inspire y con la que te sientas identificada. Eso sí, ¡con papel y lápiz!! Y si te lo pones de fondo de pantalla en el móvil y en el ordenador, ¡mejor todavía!
 
Y para rematar, mi tercer consejo de hoy: abre las ventanas a la primavera, al somete y a la alegría que da el buen tiempo. ¿Qué te apetece hacer o aprender que no tiene nada nada nada pero nada que ver con tu proyecto? A lo mejor es comprarte unas zapatillas e iniciarte en el ballet, aprender a pintar con acuarelas, hacer un curso de fotografía para sacar todo el partido a tu réflex o plantar unos tomates en una maceta y ponerlos en tu ventana. Sea lo que sea, y aunque no lo vayas a hacer perfecto ni te vayas a convertir en una profesional del tema, TIENES QUE HACERLO. Te lo debes, lo necesitas…..¡y tu proyecto también!
 
Y si conoces a alguna emprendedora que esté en modo “primavera que no me llega”, ¡compártelo con ella! 💙
2 Comentarios
  • Lorena
    Colgado a las 13:14h, 24 abril Responder

    Tan inspiradora como siempre, Raquel. Me encanta leerte y el optimismo que transmites. Un abrazo

    • Raquel Ruiz
      Raquel Ruiz
      Colgado a las 11:47h, 03 mayo Responder

      Gracias Lorena! A mí también me inspira tu trabajo y tu ejemplo 😉

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